Artículo Proporcionado por el Comité de Galvanizadores de Fedimetal gracias al apoyo de la Organización Latinoamericana del Zinc – Latiza.

ICZ, fundado en 1970, tiene como misión promover la utilización de los metales no férreos, facilitando el acceso a las oportunidades del mercado y las tecnologías globales, a través de la integración de asociados, empresas del sector, entidades de clase y órganos gobierno. Sus valores y principios engloban ética en las actitudes, calidad en las acciones, compromiso en las tareas y respeto al medio ambiente.

DIEZ BUENAS RAZONES PARA GALVANIZAR

La resistencia mecánica del acero, aliada a la resistencia a la corrosión del zinc, hace del producto galvanizado un medio versátil y económico para diversas aplicaciones. La galvanización por inmersión en caliente, también conocida como galvanización a fuego, consiste en la inmersión de piezas de acero o hierro fundido en un baño de zinc fundido, formando Un revestimiento de Zinc y aleaciones Fe-Zn, cuyas características y ventajas se resumen a continuación.

La galvanización por inmersión en caliente, por ser un proceso industrial altamente mecanizado, tiene un costo inicial menor que otros revestimientos para protección contra la corrosión en diversas aplicaciones.
El bajo costo inicial y la durabilidad hacen que la galvanización sea el medio más versátil y económico para proteger el acero y el hierro fundido por largos períodos contra la corrosión atmosférica.
En los equipos o en las estructuras ubicadas en áreas de difícil acceso, montadas de forma compacta o con restricciones en cuanto a la seguridad (por ejemplo, torres de electrificación), el aumento de los intervalos de mantenimiento reduce los costos derivados de esta operación y de la interrupción de los servicios.
En muchos casos, la galvanización hace el mantenimiento hasta innecesario, pero, cuando es indispensable, su ejecución se realiza sin pre-tratamientos complejos.

La durabilidad de los productos galvanizados es directamente proporcional al grosor del revestimiento de zinc e inversamente a la agresividad del medio ambiente. Se suele alcanzar 10 años en atmósferas industriales, 20 años en la costa y, a menudo, más de 25 años en zonas rurales

La galvanización por inmersión en caliente por sí sola es un medio duradero y con excelente costo-beneficio. Además,   el   acero   galvanizado   puede  ser  pintado resultando en la combinación conocida como sistema dúplex. La pintura sobre el acero galvanizado, además de conferir color al material (por estética, seguridad o señalización), aumenta la vida útil de la estructura en cerca  de  dos  veces siendo  indicada  para  ambientes extremadamente agresivos.

El   proceso   de   galvanización  es  simple,  directo  y totalmente     controlado.     El   espesor   (masa)   del revestimiento  formado es  uniforme, previsible  y  de simple   especificación   (conforme  a  la  norma  NTE INEN ISO 14713 parte 1, 2 y 3)

Con la galvanización  por inmersión  en caliente es posible revestir la pieza completamente en algunos minutos,  mientras  que  otros  procesos demandan horas o incluso días. Después de la galvanización la pieza   está   lista   para  ser  utilizada,  sin   requerir preparación de la superficie, retoques o pintura.

(García Vega, 2018)

El proceso de inmersión en el zinc fundido produce un revestimiento unido metalúrgicamente al acero por la formación de capas de aleación Fe-Zn y Zn.

Ningún otro proceso de revestimiento presenta esta característica  que  confiere al producto galvanizado una gran resistencia  a  averías mecánicas durante el manejo,  almacenamiento,  transporte  e instalación.

Además, la  dureza  del  revestimiento  hace que  sea particularmente  adecuado  para  aplicaciones en las que la abrasión podría ser un problema.

La inmersión de la pieza en el zinc hace que toda la superficie sea revestida – superficies internas, externas, cantos vivos y ranuras estrechas en las cuales la protección por  otros  procesos  sería  imposible.  Al  sumarse  a  ello, la galvanización  mantiene  el  espesor del revestimiento en las  esquinas  y  bordes,  lo que  no  ocurre en otros procesos.

La   galvanización,   a   diferencia   de   otros esquemas de protección contra la  corrosión, confiere  protección  al  acero de  dos formas: protección por barrera y protección catódica.

 

 

a. Protección por barrera: el revestimiento de zinc aísla todas las superficies internas y externas del contacto con los agentes oxidantes presentes en el medio ambiente.(García Vega, 2018)

 

b. Protección catódica: el zinc, por ser más electronegativo que el acero, sufre  corrosión  preferencial  al  acero  y  se  sacrifica  para protegerlo. Si el revestimiento es dañado provocando surcos en la capa   de   zinc,   los   productos  de  corrosión  del   zinc,  por  ser adherentes e insolubles, se depositan sobre la superficie expuesta del  acero  aislándolo  nuevamente  del  medio  ambiente,  en  un proceso semejante a una cicatrización. (García Vega, 2018)

El  producto  galvanizado   puede  ser   fácilmente inspeccionado.   Por   la    naturaleza  del  proceso, la  identificación  de   un  revestimiento  continuo y  adherente  es  inmediata.   Además,  su  espesor puede  ser  fácilmente  comprobado  en  cualquier momento, por medio  de  equipo magnético o por pruebas  no   destructivas   (conforme  a la norma NTE INEN ISO 14713 parte 1, 2 y 3).

El  producto galvanizado puede encontrarse en diferentes  sectores como: Eléctrico, Transporte, Agropecuario, Construcción Civil,  Petrolero, Minero; etc.

Aplicaciones en el Ecuador

Bibliografía:
García Vega. (06 de 2018). Por qué galvanizar. Obtenido de http://garciavega.co/por-que-galvanizar/
Instituto de Metais Não Ferrosos. (06 de 2018). Biblioteca digital. Obtenido de http://www.icz.org.br/biblioteca-digital-publicacoes.php#publicacao-ptbr-2